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Chismografía intelectual: el secreto mejor guardado de Silicon Valley

Las compañías de capital de riesgo contratan a fundadores o ejecutivos de compañías tecnológicas; estudiantes o profesores de las universidades de Stanford y de California para encontrar al próximo Zuckerberg.

Publicado: 2015-12-26

El secreto mejor guardado de Silicon Valley (Valle de Silicio), bautizada así la zona sur de la Bahía de San Francisco en la que residen muchas firmas cuyo principal insumo es el silicio (aplicado en la elaboración de semiconductores para la industria electrónica), es el siguiente: los cazatalentos o "scouts", quienes detectan startups con potencial para acompañar a titanes de la tecnología como Apple Inc., Google Inc. y Facebook Inc.

Las compañías de capital de riesgo contratan a fundadores o ejecutivos de compañías tecnológicas; estudiantes o profesores de las universidades de Stanford y de California para encontrar al próximo Zuckerberg. Los scouts son “un sistema de alerta muy temprana, casi como instalar una serie de pequeños satélites en Silicon Valley para que recojan las señales en el radar”, afirma Matt MacInnis cuya empresa fue financiada por un scout de Sequoia.

Los scouts pueden invertir habitualmente hasta US$30.000 en cada ocasión y tienen acceso a un máximo de US$100.000 al año; el monto puede aumentar si identifican empresas prometedoras. Si la inversión de un scout es exitosa, la gran mayoría de las ganancias se reparten entre él y los socios limitados.

Por décadas, Sequoia ha sido uno de los baluartes de la calle Sand Hill Road en Menlo Park, la principal avenida de la industria del capital de riesgo en Silicon Valley. Destacada por ser la única que financió a WhatsApp. Invirtió más de US$60 millones por una participación que fue valorada en US$3.500 millones al momento de la adquisición por Facebook Inc.

Parte de su éxito se debe tal vez a su perfil discreto. La firma intenta ocultar las inversiones ante sus competidores mediante el uso de empresas de responsabilidad limitada. De esa manera, no pone en riesgo los réditos de la inversión. Por ejemplo, si Sequoia decidiese no invertir más en una startup, enviaría una señal negativa.

Hace cinco años, Jason Calacanis invirtió US$25.000 en una firma poco conocida: UberCab, la que hoy es UberTechnologies Inc. y vale cerca de US$110 millones. El inversionista especializado en startups no ha revelado que el dinero proviene de Sequoia Capital, en otros términos, que es un scout de Sequoia.

Referencias

Winkler, R. (16 de Noviembre de 2015). Los ‘scouts’, el secreto mejor guardado de Silicon Valley. The Wall Street Journal.


Escrito por

Diego Rosales Alvarez

Estudiante de Economía. Libre del síndrome de Solomon.


Publicado en

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